Cómo abordar los exámenes tipo test - AM

|



Exámenes tipo test

Los exámenes tipo test, o con múltiples alternativas, suelen ser muy frecuentes en la universidad. La práctica que adquirimos a medida que vamos haciendo este tipo de exámenes suele ser suficiente para superarlos con éxito. No obstante, algunas sugerencias específicas también pueden ayudarte a convertir lo que has estudiado y aprendido en una buena calificación.

Algunas estrategias para estudiar

1. Entérate del material que entra en el examen. Este tipo de exámenes suele cubrir la mayoría de los conceptos estudiados.

2. Visita a tu profesor para aclarar el material un par de semanas antes del examen.

3. Estudia como para cualquier otro tipo de examen.
Sigue el proceso básico de aprendizaje: desarrolla un marco general y luego apréndete bien los detalles.

4. Revisa el programa de la asignatura para ver la secuencia, los temas más importantes y los conceptos del profesor.

5. Revisa tus apuntes; fíjate en las ideas y conceptos que fueron enfatizados en clase.

6. Revisa tus libros; los encabezados y resúmenes insisten en las ideas más importantes.

7. A medida que revisas el material, hazte preguntas. Intenta captar los puntos principales con suficiente fundamento y detalle.

8. Cuando hayas revisado todo el material sistemáticamente, empieza a memorizar la información. Asegúrate de comprender y emplear la terminología básica de la asignatura. Los métodos de memorización incluyen:
a) Fichas: aprende a asociar las palabras claves y la información relacionada.
b) Diagramas: prepara un esquema visual, ponle un título e intenta recordar la imagen.

c) Reglas mnemotécnicas: construye palabras o frases empleando las iniciales de las palabras de una serie de hechos o conceptos.

9. Cuando estudies el material agrupa los hechos o ideas que tienen significados similares. Presta especial atención a las diferencias entre los hechos e ideas de cada grupo. Puede ser
útil pensar en qué significa y qué incluye, y en qué no significa y qué no incluye cada una de las ideas o hechos.
Cuando estudies conceptos, considera lo que es necesario o suficiente incluir.

Algunas estrategias y pautas para hacer exámenes tipo test

1. Presta atención al tiempo con que cuentas para hacer el examen; es recomendable que lleves un reloj.

2. Entérate de si hay penalización por las respuestas incorrectas.

3. Hojea el examen: a medida que lo lees toma nota de aquellos ítems que parecen más sencillos y aquellos que parecen más complicados

4. Comienza con las preguntas que puedes responder fácilmente; no pierdas tiempo al principio con las preguntas más complicadas. Asegúrate los puntos de los ítems que te sabes bien.

5. Vuelve a las preguntas que no pudiste responder en el primer intento. Quizás puedas responder con facilidad ahora por el sólo hecho de estar más relajado por haber respondido ya a otras preguntas;  algunas veces la respuesta a una pregunta nos da pistas para responder a otra.

6. Lee e intenta comprender el enunciado antes de mirar las alternativas y de elegir una. Evita sacar conclusiones apresuradas acerca de lo que crees que el ítem pregunta.

7. Subraya los términos clave y las palabras que aporten pistas. Cuando te encuentres con términos ambiguos tradúcelos a tus propias palabras.

8. Piensa en la respuesta correcta y después búscala entre las alternativas.


9. En caso de que las alternativas difieran sólo en una o dos palabras, o en el orden de uno o dos términos, puede resultar útil leer el enunciado de la pregunta seguido de una alternativa (mientras cubres las demás). Con este método será más fácil discriminar las opciones y eliminar aquellas que no completan adecuadamente al enunciado.

10. También puedes responder a todas las preguntas de un mismo tema, y evitar la mezcla de temas inherente al diseño de este tipo de exámenes. Esto requiere tener mucho cuidado en completar todos los ítems sin saltarse ninguno.

11. Presta especial atención a la terminología que conecta las alternativas o preguntas con áreas clave de la asignatura, las clases o capítulos; puede ayudarte a reducir las alternativas posibles y llegar a la mejor respuesta.

12. Suelen ser incorrectas las opciones:
- que tienen un estilo muy diferente de las demás opciones,
- que no concuerdan gramaticalmente con el enunciado,
- que no son del área o tópico de la pregunta, pero tienen que ver con otra área de la asignatura.

Cuando las cosas se complican...

1. ¡No intentes adivinar demasiado deprisa! Es importante leer todas las alternativas y no parar cuando encuentres una que creas probable.

2. Debes de seleccionar una alternativa no sólo técnicamente correcta, sino la más correcta. Alternativas como “todas las anteriores” o “ninguna de las anteriores” son muy inclusivas y tienden a ser más veces correctas que incorrectas.

3. Ten cuidado con alternativas que incluyan términos como “nunca”, “siempre”, “garantiza”, “asegura”.
Tales palabras son bastante restrictivas y muy difíciles de defender en caso de ser elegidas. En la mayoría de las ocasiones son alternativas incorrectas.

4. Por el contrario, otros términos como “a veces resulta en”, “ocasionalmente puede derivar hacia”, pueden resultar correctos en más ocasiones.


5. Ten cuidado con las opciones demasiado largas o que incorporen “jerga” (terminología informal o no científica).
Suelen ser utilizadas como señuelos o trampas.

6. Utiliza tu conocimiento previo sobre sufijos, prefijos y raíces de palabras para hacer adivinaciones inteligentes sobre términos que desconoces. Conocer el prefijo “hiper” por ejemplo, te ayudará a interpretar que la hipertensión se refiere presión sanguínea alta, no baja.

7. Estáte pendiente de pistas procedentes de la gramática. La respuesta correcta al enunciado de un ítem que acaba en preposición o conjunción (ej. “en”, “a”) suele empezar por un artículo.

8. Utiliza la información y conocimientos que has adquirido al ir haciendo el test para revisar respuestas previas de las que no estabas seguro.

9. Si no estás seguro de una respuesta y has de jugártela, hazlo pero... metódicamente. Elimina alternativas que son claramente incorrectas y a continuación relaciona las que queden con el enunciado para comprobar si “encajan”. Quédate con una o dos alternativas y compáralas para identificar diferencias entre ellas. Finalmente, “adivina con fundamento”.

10. Si no tienes ninguna idea de cuál es la respuesta correcta, y no puedes utilizar las técnicas anteriores, y no hay penalización por respuestas incorrectas, escoge las opciones B o C (algunas investigaciones indican que estas alternativas suelen ser correctas en más ocasiones que por puro azar).

11. Cuando se te presenten opciones del tipo “todas las anteriores”, “ninguna de las anteriores” o “Ni A, ni B... es correcta”, considera cada alternativa como una pregunta de verdadero/falso, y después relaciónala con el enunciado.

12. ¿Piensas que te has equivocado en una respuesta? ¿Quieres cambiarla? Si estás seguro de que tu primera respuesta está errada, cámbiala; pero si no tienes certezas y al escoger la primera respuesta tenías una mínima seguridad, no la cambies.

13. Finalmente, recuerda que la mejor manera de asegurar la selección de la opción correcta es saberse la respuesta correcta...


Y para reducir la tensión antes de un examen...

... y evitar que afecte nuestra capacidad para razonar y responder, es recomendable:

· Descansar bien la noche antes del examen: distrae tu mente con otras actividades y duerme bien (la mente cansada no da todo lo que puede).

· Tomar un desayuno ligero: no «cargues el estómago» antes del examen, así evitarás sentirte físicamente incómodo.

· Relajarse durante la hora anterior al examen: intentar aprender en el último minuto puede confundir lo que has estudiado antes, y además afectar a tu seguridad en ti mismo.

· Asegurarse de contar con todos los materiales necesarios para el examen: lápiz, bolígrafo, tablas, calculadora...

· Llegar temprano a la clase y escoger un sitio cómodo.

· Intenta evitar a aquellos compañeros que te ponen nervioso.


UNIVERSIDAD DE GRANADA






0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada